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Nuevos avances en menopausia

Viernes, 3 de Septiembre de 2010

Dr. Santiago Palacios. Director del Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer. Revista MG. Madrid. España.

Cada día, las ciencias médicas experimentan una importante evolución. En el campo concreto de la menopausia, el objetivo principal de estos avances es mejorar la salud de la mujer climatérica en el mundo y valorar las nuevas estrategias terapéuticas destinadas a optimizar la calidad de vida femenina en los próximos años. La mujer debe participar de forma activa en su salud y, entre otras acciones, resulta de gran importancia conseguir información sobre los nuevos tratamientos disponibles. Para ello, a continuación os exponemos los más importantes:

Dosis bajas y ultrabajas

Con la terapia hormonal tratamos los síntomas del inicio del climaterio y mejoramos en gran medida la calidad de vida de la mujer. Esta terapia se conoce desde principios de los años 40 y desde entonces se han mejorado notablemente los tratamientos, basándose principalmente en minimizar sus efectos no deseados, pero manteniendo la eficacia. Así, se han disminuido las cantidades de estrógenos y se ha desarrollado una nueva generación de medicamentos con dosis bajas y ultrabajas. Las dosis bajas consisten en la mitad de la dosis convencional, mientras que las dosis ultrabajas corresponden a la cuarta parte. También se han ampliado las vías de administración (cremas o geles, parches y en forma de spray nasal)  y se utilizan nuevos progestágenos que no modifican el perfil cardiovascular.

La efectividad de esta nueva generación de terapia hormonal puede medirse evaluando la capacidad de la dosis para aliviar los sofocos y la atrofia urogenital, así como para preservar la densidad mineral de los huesos.

Hoy en día también se ha dado un gran paso hacia delante en cuanto a la individualización. El tratamiento hormonal debe diseñarse específicamente para cada paciente, de acuerdo a los síntomas (sofocos, alteraciones del sueño, cambios en el ánimo, etc.), la necesidad de prevención, el nivel de insuficiencia hormonal (se mide a través de estudios bioquímicos), la etapa por la que esté atravesando la mujer (perimenopausia, postmenopausia, etc) y los antecedentes personales y familiares, así como teniendo en cuenta sus preferencias y expectativas. El médico debe mantener bien informada a la paciente y realizará una estimación objetiva de beneficios y riesgos en cada caso

Nuevos SERMs

La discusión permanente sobre el riesgo de cáncer mamario en mujeres que recibían terapia hormonal durante la menopausia, propició que se desarrollaran nuevos compuestos, denominados SERMS. Los moduladores selectivos de los receptores estrogénicos (SERMs, de las siglas en inglés) son una clase de compuestos que tienen como objetivo mantener los efectos beneficiosos de la terapia hormonal sobre el tejido óseo y cardiovascular, pero no sus efectos estimulantes sobre mama y útero.

¿Cómo se consigue que estos compuestos afecten a ciertos tejidos y no a otros? Para entender mejor este funcionamiento selectivo, partiremos de la base de que en el organismo los tejidos pueden responder a la acción de los estrógenos. Los SERMs actúan como agonistas (permiten la acción de los estrógenos) en el hueso y sobre el metabolismo del colesterol (descenso en el colesterol total y el LDL o “colesterol malo”), pero tienen un efecto antiagonista (bloquean la acción de los estrógenos) en los tejidos uterino y mamario. De esta forma inhiben la pérdida de hueso asociada al déficit de estrógenos, al mismo tiempo que previenen el desarrollo de colesterolemias, sin aumentar el riesgo de cáncer de útero o de mama.

El primer SERM, denominado tamoxifeno, se ha utilizado desde hace unos 30 años para disminuir el peligro de cáncer de mama invasivo en mujeres de alto riesgo, además de como terapia de mantenimiento para las mujeres que fueron tratadas con cirugía, radiación o quimioterapia por un cáncer de mama en estadio temprano, disminuyendo el riesgo de recurrencia. De manera fortuita se descubrió que las pacientes que recibían tamoxifeno no presentaban osteoporosis. Surgió así el raloxifeno, un compuesto todavía más eficaz  para prevenir la pérdida de hueso (previene efectivamente las fracturas vertebrales y no vertebrales, tanto primarias como recurrentes) y que, además, reduce el riesgo de desarrollar tumores endometriales. Debido a su efecto protector sobre la mama se puede prescribir a largo plazo, si bien hay que considerar que su actividad antiestrogénica no corrige la atrofia de la mucosa vaginal.

Actualmente se están estudiando nuevos SERMs, como el basedoxifeno, el arzoxifeno y el lasofoxifeno

Tratamientos para la sequedad vaginal

La sequedad vaginal se produce como consecuencia de una disminución en la cantidad de fluidos producidos en la vagina. Esta sequedad puede provocar malestar (picores, irritación y sensación de quemazón en la zona genital), además de dispaurenia o dolor en las relaciones sexuales. La falta de lubricación puede estar motivada por causas orgánicas o por causas psíquicas.

Desde el punto de vista orgánico, hay que tener en cuenta que los fluidos vaginales varían siguiendo la fluctuación de las hormonas y la sequedad vaginal se produce en los momentos en los que los niveles de estrógeno están más bajos: durante la menstruación o el embarazo, después del parto y en el período de lactancia. Sin embargo, cuando los niveles hormonales vuelven a la normalidad, el problema desaparece. Pero es en la menopausia, al cesar la función ovárica y disminuir de forma marcada los niveles de estrógenos, cuando un porcentaje alto de mujeres manifiestan una pérdida de la humedad vaginal.

Actualmente existen en el mercado, además de los lubricantes locales, nuevos productos que ayudan a mejorar los niveles de hidratación de la vagina:

  • Geles o lubricantes vaginales: los nuevos productos existentes en el mercado tienen principios activos que desarrollan una acción hidratante y lubricante muy similares a la mucosa vaginal, teniendo además un efecto más duradero.
  • Gel de isoflavonas: tienen una acción dual: por un lado contiene isoflavonas agliconas, las únicas que se absorben por la mucosa vaginal, y por otro ácido hialurónico, sustancia con excelentes propiedades hidratantes y humectantes.
  • Comprimidos vaginales de estrógenos: se colocan directamente en la vagina y alivian los síntomas de la vaginitis atrófica, reduciendo los efectos adversos. Hay que tener en cuenta que los productos que se aplican vaginalmente actúan mejor si se utilizan antes de acostarse.
  • Terapia hormonal: como ya hemos comentado anteriormente en esta revista, la terapia hormonal de forma oral, en parches, cremas y supositorios vaginales resultan también eficaces para el tratamiento de la sequedad vaginal.

Como veis, existen múltiples opciones para tratar los síntomas de la menopausia. ¡Consulta con tu especialista!

Alteraciones del sueño en la menopausia

Miércoles, 21 de Julio de 2010

Dr. Santiago Palacios. Director del Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer. Madrid.

De las 7-8 horas que duerme un adulto, aproximadamente el 5% corresponde a adormecimiento, la mitad del tiempo corresponde a sueño superficial y el 20-25% a sueño profundo. Esta distribución se modifica con la edad, de tal manera que en las personas mayores el sueño se hace más liviano y ocurren más despertares nocturnos, disminuyendo considerablemente el sueño profundo.

Las mujeres son dos veces más propensas a padecer alteraciones del sueño que los varones. En el caso concreto de la menopausia, son dos los trastornos del sueño que adquieren especial relevancia: el insomnio y el síndrome de apnea del sueño.

Insomnio

El insomnio es el trastorno del sueño más significativo de la menopausia. Un estudio de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Arizona, realizado en mujeres que empezaban a experimentar los primeros síntomas menopáusicos, mostró que, mientras que algunos otros síntomas típicos de este periodo pueden ser variables, el insomnio es la excepción notable, permaneciendo constante independientemente de cuándo han tenido su último periodo menstrual.

Los motivos por los que la menopausia puede contribuir a la aparición de insomnio son:

-       Síntomas vasomotores: entre un 50-70% de las mujeres presentan sofocos y calores nocturnos durante la transición menopáusica, asociados a la disminución de los niveles de estrógenos. Se presentan frecuentes despertares nocturnos debido a la repentina sensación de calor y sudoración, acompañado de palpitaciones.

-       El estrés y/o depresión, ansiedad, temores y otros factores emocionales que pueden presentarse en esta etapa de la vida.

Atendiendo a la naturaleza de los problemas con el sueño, los tipos de insomnio son:

-       De conciliación: dificultad para quedarse dormido

-       De mantenimiento: se producen frecuentes despertares durante el sueño. Algunas otras enfermedades, como la artritis y la artrosis, pueden también afectar al sueño.

-       Despertar precoz: el último despertar se produce como mínimo dos horas antes de lo habitual.

-       Sueño de mala calidad: la mujer duerme una cantidad de tiempo considerada normal, pero el sueño no es reparador.

Para poder realizar un diagnóstico de insomnio, es necesario que, además de las dificultades para dormir referidas anteriormente, se den una serie de consecuencias durante el día siguiente, tales como cansancio y fatiga, somnolencia excesiva, irritabilidad, mal humor, disminución de la atención y concentración y dificultades de memoria.

El tratamiento para el insomnio puede ser de dos tipos:

-       Medidas no farmacológicas, entre las que destacan:

  • Psicoeducación: proporcionar al paciente información sobre el sueño y sus trastornos: explicarles cómo varía el sueño durante las diferentes etapas de la vida, indicarles en qué situaciones son comunes los trastornos del sueño (estrés, enfermedades…) y tranquilizarles para que no se agrave el problema.
  • Medidas de higiene del sueño: hábitos que deben ser incorporados al estilo de vida, tales como evitar la cafeína, la nicotina y el alcohol, crear un ambiente cómodo y acogedor en la habitación (evitando las temperaturas extremas), mantener horarios de sueño regulares (incluso los fines de semana), evitar alimentos condimentados o copiosos por las noches o evitar realizar ejercicio físico al menos 3 horas antes de acostarse (ya que el ejercicio aumenta el nivel de alerta y sube la temperatura corporal).

-       Medidas farmacológicas:

  • Terapia hormonal sustitutiva: mejora los síntomas vasomotores y las funciones del sistema nervioso central.
  • Melatonina: se ha demostrado la eficacia de entre 3 y 9 mg. de melatonina para algunos tipos de insomnio.
  • Farma hipnóticos: tratamiento de última elección, cuando ninguna de las medidas anteriores han surtido efecto.

Síndrome de apnea del sueño

Consiste en episodios de cese de la respiración durante el sueño, que pueden durar 10 segundos o más. Esto es debido a la relajación de los músculos de la base de la garganta, que causa una obstrucción para el paso del aire y provoca ronquidos intensos (algunos de ellos con ahogo) y una respiración muy dificultosa. De hecho, estos ronquidos pueden ser percibidos erróneamente como un indicador de buena calidad de sueño.

Es una enfermedad mucho más frecuente en los varones, aunque en la actualidad se ha demostrado un incremento notable de los casos en mujeres durante la menopausia, llegando a igualar al porcentaje de hombres. Este aumento de la prevalencia en la menopausia está directamente relacionado con la presencia de sofocos.

Para poder realizar el diagnóstico de apnea del sueño, es necesario que se produzcan al menos 10 apneas por hora de sueño. El diagnóstico de sospecha se confirmará mediante la realización de una polisomnografía, un estudio que mide los ciclos y etapas del sueño.

Con respecto al tratamiento se adoptarán las siguientes medidas:

-       Adelgazamiento en caso de personas con sobrepeso

-       Reducción del consumo de tabaco y excitantes

-       Evitar acostarse boca arriba (se puede colocar algún objeto en la espalda, como una pelota de tenis cosida en el pijama).

Si ninguna de ellas funcionara, se pueden utilizar dispositivos de retención de la lengua (poco utilizados debido a que son incómodos) o aparatos que suministran aire al paciente de forma continua a través de una máscara. En última instancia se optaría por el tratamiento quirúrgico.

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Estrategia preventiva para la osteoporosis

Martes, 8 de Junio de 2010

Dr. Santiago Palacios

Sabemos que cerca del 40% de las mujeres de 50 años de edad sufren una o más fracturas osteoporóticas a lo largo del resto de su vida. Porcentaje comparable al 40 % que va sufrir un accidente cardiovascular, y superior a las que desarrollarán un cáncer de mama (1,2). Las fracturas causan un gran coste económico directo e indirecto y unas secuelas muy importantes (3).

Los requerimientos ideales de una enfermedad para adoptar medidas estratégicas están en la Tabla I (4). Como se puede observar, la osteoporosis cumple la mayoría de ellas por lo que es una enfermedad a la que se deberían aplicar medidas preventivas estratégicas.

Múltiples factores de riesgo han sido identificados para la osteoporosis pero debido a su insuficiente sensibilidad y baja especificidad, no son por sí mismos marcadores para una prevención y/o tratamiento (5,6).

La medición de la masa ósea por Densitometría (DEXA), es fácil, abordable y constituye un importante marcador de riesgo de fractura. De hecho, actualmente la densitometría ósea continúa siendo la prueba de diagnóstico son los criterios del WHO para la osteoporosis.

Las RAZONES para mandar una densitometría de base son:

  1. Toda mujer mayor de 65 años
  2. Toda aquella mujer de más de 45 años y con alguno estos factores de riesgo:

-       Existencia de osteoporosis con o sin fractura en un paciente de primer grado.

-       Hipoestronismo previo (Toma de antiestrógenos, periodos de amenorrea de más de 3 meses, etc…)

-       Indice de masa corporal bajo

-       Hábitos tóxicos

-       Malnutrición

-       Menopausia precoz

-       Menopausia quirurgica

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Salud Sexual. Presentación.

Viernes, 16 de Abril de 2010

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