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Hidratantes vaginales y bienestar sexual

Miércoles, 21 de Noviembre de 2012

Dra. Cármen Menéndez

Directora Médica de la clínica Instituto Palacios

Esther acudía a mi consulta una vez al año para su control ginecológico y mamario. Durante uno de esos controles observé, a través de la ecografía mamaria, una pequeña imagen ubicada en la mama derecha que no me gustó. Su estudio posterior confirmó que era un cáncer de mama, afortunadamente en estadio muy temprano, y hoy en día ya superado, ella tenía 45 años de edad y de esto hace ya 2 años.

Ahora veo a Esther en consulta cada 6 meses. Cuándo la exploré ginecológicamente la primera vez tras finalizar el tratamiento oncológico, le dije que tendría que empezar a cuidar su vagina. La  respuesta a dos sencillas preguntas confirmó lo que veía en la exploración. Esther comentó que desde que retomó de nuevo su actividad sexual, había notado que no lubricaba y le molestaban las relaciones sexuales. Desde ese momento, y tras un tiempo de “lucha”, al final se dio cuenta de la importancia que tiene la utilización de hidratantes vaginales para su bienestar sexual.

Es evidente que el bienestar vaginal condiciona la salud sexual de las mujeres. La presencia de síntomas como la sequedad vaginal altera el ciclo de respuesta sexual y la aparición de otros síntomas (dolor en las relaciones sexuales, disminución del deseo sexual, mala respuesta excitatoria y orgásmica.). Esta cascada de eventos conduce a una actividad sexual limitada y, muchas veces, insatisfactoria.

Además, la fuerte interrelación entre el tracto vaginal y el tracto urinario distal favorece el aumento de síntomas urinarios (aumento de la frecuencia, urgencia, incontinencia o infección postcoital).

A lo largo de la vida de la mujer una amplia variedad de condiciones tanto endógenas (ecosistema vaginal, estatus hormonal….), como exógenas (contaminación microbiana , relacionadas con el coito, menstruación o con la higiene, fármacos….), pueden desestabilizar el bienestar vaginal.

Como cualquier otro órgano sabemos que necesariamente sufrirá un deterioro. Los cumpleaños y el déficit de estrógenos son los principales factores negativos que van a influir en su deterioro pero existen otros factores que causan sequedad vaginal, Esther ya está en menopausia (déficit de estrógenos ) y además está tomado tamoxifeno por su cáncer de mama y uno de sus efectos secundarios es la sequedad vaginal.

El conocimiento de la existencia de factores de riesgo del deterioro de la salud vaginal, la identificación precoz de los signos y síntomas derivados, así como la sensibilización de los profesionales sobre la importancia del mantenimiento del trofismo genitourinario constituyen los tres pilares básicos para la prevención y tratamiento en cuestiones de salud vaginal.

En ausencia de contraindicaciones la utilización de estrógenos locales es el tratamiento de elección para estos síntomas debido a su relación causal con el déficit de estrógenos, pero Esther no puede utilizarlos debido a que están contraindicados en mujeres con cáncer de mama.

La utilización de preparados no hormonales, hidratantes vaginales y lubricantes, puede ser tan efectiva como los estrógenos, pero siempre que su uso sea regular y constante en el tiempo. Es el tratamiento más idóneo para Esther, así como para todas aquellas mujeres que no quieran utilizar tratamientos hormonales.

Preparados No Hormonales (Jabones, Lubricantes, Humectantes o Hidratantes)

Constituidos por agentes protectores  (de base acuosa) y sustancias con efectos  restauradores  del epitelio urogenital.

El área genital es especialmente sensible y estos preparados requieren una serie de condiciones básicas:

-      No interferir en la eliminación de los fluidos fisiológicos genitales

-      Ser dermocompatibles con la piel y mucosa genital

-      Refrescantes o hidratantes, no irritantes

-      No alterar el ecosistema microbiano normal ( flora, función de barrera, pH ácido..)

-      Propiedades organolépticas y galénicas adecuadas

Preparados de higiene genital : pueden contener sustancias calmantes ( extracto de manzanilla, avena, té de verdana, caléndula…), hidratantes como ácido láctico y propenglicol, regeneradoras y protectoras ( alantoina, pantenol…), antipruriginosos ( polidocanol ) o antibactericidas o antifungicas.

Lubricantes: de base acuosa son utilizados principalmente para aliviar la sequedad  y reducir la fricción durante la actividad sexual y reducir la irritación genital y dispareunia

Hidratantes/Humectantes: polímeros hidrofilicos insolubles que retienen agua y reducen el pH vaginal. En definitiva, reemplazan las secreciones vaginales

Podemos decir que todas las mujeres llegaran a padecer, en mayor o menor grado,  de algún signo o síntoma derivado de envejecimiento genitourinario ( atrofia genitourinaria) a lo largo de su vida a partir de la menopausia

Contado así parece que es un problema de salud sin trascendencia e inevitable.

Sin embargo si tiene importancia en términos de salud no solo desde un punto de vista cuantitativo (entorno al 50% a partir de la menopausia tiene sequedad, molestias genitourinarias y sexuales) sino también cualitativo (afectación de la función sexual, urológica  y calidad de vida). Además sólo 1 de 4 mujeres con síntomas acude a consulta por este motivo.

Sigamos el ejemplo de Esther que ha sido consciente de ello

Importancia de la salud vulvovaginal y tratamientos

Lunes, 2 de Abril de 2012

La doctora Silvia P. González explica la importancia de la salud vulvovaginal y los tratamientos empleados por los especialistas durante el XII Congreso Nacional de Salud y Medicina de la Mujer – SAMEM – que tuvo lugar entre el 29 de febrero y el 3 de marzo de 2012 en el Colegio de Médicos de Madrid

¿Qué son los Probióticos Vaginales?

Martes, 13 de Marzo de 2012

Entrevista realizada por el Instituto Palacios al doctor José Luis Neyro, especialista en ginecología y obstetricia, sobre probióticos vaginales, durante el XII Congreso Nacional de Salud y Medicina de la mujer – SAMEM-, quetuvo lugar en Madrid los días 29 de febrero, 1 y 2 de marzo de 2012.


Pregunta:
¿Qué son los probióticos vaginales?

Respuesta: Los probióticos se conocen desde hace más de un siglo, son microorganismos vivos
que, administrados por la vía adecuada y en la dosis correcta, son capaces de mejorar la salud
de los individuos.

Se conocen desde muy antiguo, la función de los probióticos a nivel intestinal para la
prevención de las diarreas y para el tratamiento de las diarreas; pero ahora tenemos
probióticos vaginales, gérmenes vivos, de los que colonizan la vagina, que reequilibran la flora
vaginal, que evitan el sobre crecimiento de gérmenes patógenos, de gérmenes que causan
enfermedad y que alteran mucho la calidad de vida de la mujer.

P: ¿Quién debería utilizarlos?

R:
Seguramente todas las mujeres porque a lo largo de su vida el 85% va ha tener un episodio
de vulvo-vaginitis (una inflamación con infección de la vulva y la vagina). Y hay muy diferentes
factores desencadenantes, por ejemplo el stress, un exceso de higiene con duchas vaginales
que los ginecólogos odiamos profundamente. Otro de los factores desencadenantes es
simplemente la menstruación, hemos comprobado con estudios experimentales que durante
la regla la flora vaginal se desequilibra y crecen gérmenes que dentro de la flora vaginal son
terriblemente patógenos y que pueden causar picor, escozor, incomodidad, sensación de
quemazón. Esas mujeres son las subsidiarias de reequilibrar la flora vaginal con probióticos
vaginales.

P: ¿En qué formatos se encuentran?

R: No solamente hay varios productos, si no que ahora tenemos la posibilidad de que los
probióticos vaginales se los pueda llevar la mujer en su bolso, lo que hace escasamente un
año era impensable. Hoy los probióticos vaginales se nos presentan, gracias a los avances
tecnológicos, en forma liofilizada. La liofilización es un proceso de deshidratación en frio,
de tal manera que el germen queda acantonado, (liofilizado), y solo se pone en marcha, solo
reverdece, cuando se pone en contacto con la humedad y la temperatura de la vagina; de tal
manera que la mujer puede llevarse las capsulas de probiótico en el bolso, de tal suerte que
los puede usar en cualquier momento.

Y no solo eso, si no que además los tenemos como parte de los tampones de protección
para la menstruación. Hasta ahora los tampones eran medios de protección para evitar el
manchado de la sangre, hoy tenemos ese mismo tampón impregnado en probióticos vaginales,
en probióticos liofilizados, de tal suerte que durante la propia regla, (uno de los factores
condicionantes de la vulvo-vaginitis), el probiótico actúa para reequilibrar la flora en aquellos
momentos del mes de la mujer que más sensible es frente al desequilibrio de la flora vaginal
causante a su vez de la vaginitis.

Las infecciones vaginales y su prevención

Lunes, 12 de Diciembre de 2011

Dra. Carmen Menéndez

Directora Médica del Instituto Palacios

El mantenimiento del ecosistema vaginal (equilibrio entre los microorganismos que lo componen y el ambiente que les hospeda) es crucial en la prevención de las infecciones vaginales. La integridad del epitelio vaginal, el estado hormonal, el Ph vaginal y la respuesta inmunitaria son los principales mecanismos de control del micro ambiente vaginal frente a las infecciones. Este ecosistema vaginal también se ve influenciado por factores externos (arrastre de microorganismos provenientes del área rectal, relacionados con el coito, comportamientos higiénicos, tabaquismo, o estados de salud ( toma de antibióticos, diabetes, defensas bajas…).

La integridad del ecosistema vaginal frente a las infecciones depende fundamentalmente de un grupo de microorganismos gram positivos llamado lactobacilos. Los lactobacilos vaginales son los microorganismos dominantes, más del 90% de la microflora vaginal de la mujer, durante su etapa fértil.

¿Por qué son frecuentes las infecciones ?

Cuándo la concentración de estos lactobacilus decae por diversas circunstancias, microorganismos vaginales saprófitos y/o de origen exógeno (del intestino, de las vías urinarias, etc…) proliferan de tal forma que llegan a ser dominantes y se hacen patógenos.

Durante la menopausia el déficit estrogénico condiciona unos cambios vaginales tanto morfológicos (sequedad vaginal, atrofia genital) como fisiológicos (pérdida del fluido vaginal, disminución de los lactobacilos y alcalinización del ph vaginal) que facilitan las infecciones.

¿cuáles son las infecciones más frecuentes?

1.- Infecciones por enterobacterias

Son muy frecuentes y son debidas a contaminación o arrastre de gérmenes desde el área anal o perianal que proliferan fácilmente en el entorno vaginal alcalino. Suelen ser asintomáticas. Solo se tratan si dan síntomas y responden a los antibióticos

2.- Vaginosis bacteriana

Es de origen polimicrobiano, de origen vaginal (garnerella vaginalis, anaerobios) y al contrario de las candidiasis suelen cursar sin signos ni síntomas inflamatorios. Es característico el flujo vaginal maloliente, como a  pescado estropeado, de color blanco grisáceo y, a veces, espumoso.  Un cultivo del flujo nos confirma el diagnóstico. Su tratamiento médico puede ser oral o local (gel, óvulos) . El metronidazol o la clindamicina son los fármacos más eficaces en este tipo de infecciones

3.- Por hongos o vaginitis candidiasica

Los síntomas de estas infecciones por cándidas son bastantes fáciles de reconocer y su clínica es muy expresiva:  picor genital, flujo espeso y blanquecino que puede acompañarse de irritación y quemazón vulvar, dolor en las relaciones sexuales y molestias externas al orinar. La intensidad de estos síntomas varian de unas mujeres a otras.

Los síntomas son de gran ayuda debido a sus características, y el diagnóstico se confirma mediante un examen directo del flujo obtenido de la vagina , se visualizan las esporas y micelios del hongo en el microscopio, o realizando un cultivo. Habitualmente el tratamiento médico es tópico y, por lo tanto, de fácil aplicación. Estas medicaciones se presentan en forma de óvulos o cremas. En algunos casos necesitaremos añadir antifúngicos orales. El empleo tópico o local de derivados azólicos (Clotrimazol, nitrato de miconazol, ketonazol u otros), es efectivo en el 80-90% de los casos.

¿Cómo se previenen?

El mantenimiento de un buen trofismo de la vagina (prevención o tratamiento de la atrofia genital), así como evitar en la medida de lo posible los factores predisponentes o facilitadores son las claves en la prevención y/o tratamiento de las infecciones vaginales.

Factores de predisposición a este tipo de infección

- Utilización rutinaria de salvaslips o de prendas de vestir muy ajustadas o sintéticas como los vaqueros o braguitas tangas, etc..

- Toma de antibióticos.

- El calor o sudor excesivo, baños frecuentes y la humedad en la zona genital

-  Enfermedades como la diabetes, estrés o tabaquismo

- La higiene extrema genital o lavados frecuentes con sustancias o jabones perfumados.

- Mala higiene genital

Tampoco debemos de olvidar la importancia que tiene seguir una serie de recomendaciones sencillas y básicas para evitar o tratar este tipo de infecciones:

Recomendaciones de interés

-         Utilizar soluciones de higiene íntima de PH ácido

-         Evitar el uso de salvaslips, ropa ajustada o sintética, en el área genital

-         Utilizar prendas íntimas de algodón

-         Usar ropa holgada

-         Evitar los lavados vaginales

-         Mantener una buena higiene genital para evitar contaminación fecal

-         No automedicarse y consultar al ginecólogo en presencia de síntomas

-         Cumplir con el tratamiento indicado

-        Uso de lactobacilos como agentes probióticos para ayudar a mantener el       ecosistema vaginal puede ser una alternativa terapeútica a tener en cuenta       para prevenir este tipo de infecciones.

-         La aplicación local con estrógenos (óvulos, crema, gel..) es la opción de elección en la prevención y/o tratamiento de la sequedad vaginal y atrofia genital, ambas situaciones favorecen la aparición de infecciones.

Si desea obtener más información, puede ponerse en contacto con los profesionales del Centro Médico Instituto Palacios a través de su página web

La Atrofia Vaginal no es un problema banal

Lunes, 11 de Abril de 2011

Dra. Cármen Menéndez

Directora médica del Instituto Palacios

El bienestar vaginal, como cualquier otra área anatómica de nuestro organismo,  depende de su integridad anatómica y funcional. A lo largo de la vida de la mujer una amplia variedad de condiciones tanto endógenas (ecosistema vaginal, relacionadas con la etapa reproductiva o tras ella ….) como exógenas (contaminación microbiana , relacionadas con el coito, menstruación o con las higiene…. ) pueden desestabilizar dicha integridad.

El trofismo del epitelio vaginal (escamoso) depende fundamentalmente de la edad y de la etapa hormonal; la riqueza de receptores para las hormonas sexuales presentes en él (estrogénicos fundamentalmente) explica las modificaciones que sufre este epitelio según las variaciones de la función ovárica. Un ambiente estrogénico condiciona la cascada proliferativa y madurativa del epitelio escamoso en su máxima expresión (predominio del estrato intermedio y superficial, aumento en la producción de glucógeno , riqueza de lactobacilos, incremento de ácido láctico y acidificación del pH vaginal ). Este ambiente en su conjunto (estatus hormonal, el tipo de flora microbiana y el pH vaginal ) es la clave para hacer frente a las agresiones y, consecuentemente, del bienestar vaginal (1).

La edad, el déficit de estrógenos junto a  factores exógenos añadidos ( iatrogénicos, nuliparidad, ausencia de actividad sexual regular….) condicionan una serie de modificaciones anatómicas y funcionales (menor flujo vascular y reducción progresiva del número de receptores hormonales,  adelgazamiento de la mucosa vaginal (predominio de células parabasales y basales) y, consecuentemente, una pobre producción de glucógeno y pH alcalino, acortamiento de la vagina y pérdida de distensibilidad) que alteran el trofismo no sólo de la vagina  sino también del resto del aparato genital externo y del tracto urinario distal  y, consecuentemente, predisponen a la sequedad vaginal, atrofia genitourinaria, dispareunia  e infecciones vaginales.

El deterioro de la salud vaginal no es un problema banal debido a que puede condicionar un tremendo impacto en la calidad de vida de la mujer que lo sufre (personal, relaciones de pareja, social… )

El conocimiento de la existencia de factores de riesgo del deterioro de la salud vaginal, la identificación precoz de los signos y síntomas derivados del déficit de estrógenos así como la sensibilización de los profesionales de la importancia  del mantenimiento del trofismo genitourinario constituyen son las claves para su prevención y tratamiento.  Recomendaciones higiénicas, adecuada hidratación y lubricación así como acidificación del medio constituyen el primer escalón. Sin embargo, el tratamiento hormonal (estrógenos sistémicos o tópicos ) es la terapia más efectiva en la prevención y tratamiento de la sequedad y atrofia genital. La administración sistémica no esta aprobada exclusivamente para este fin ( disbalance perfil beneficio/riesgo), no así su administración tópica con dosis ultrabajas de estradiol o de estrógenos más débiles como el estriol o promeestrieno (óvulos, cremas, geles, anillos..), siempre que no exista contraindicación a los estrógenos (especialmente en cánceres hormonodependientes). La fisioterapia mecánica ( esferas intravaginales , dilatadores o vibradores…) es muy útil cuándo existe estrechez,  endurecimiento de la entrada de la vagina y pérdida importante de la distensibilidad de la paredes vaginales.